A 20 años del asesinato de Melissa Alfaro Méndez

La Justicia peruana está en deuda con la democracia

Entrevista de Jesús M. Crisólogo Galván

En los 90’, la dictadura de Augusto Pinochet obligó a muchos chilenos a abandonar su país por el temor a la violencia desatada contra quienes no compartían sus ideales, por eso Roberto Portilla Arellano a venir a Lima, donde estudió en la entonces Escuela de Periodismo Jaime Bausate y Mesa. Fue, además, editor general de Cambio. Lo buscamos en Santiago para conversar sobre el asesinato de la periodista Melissa Alfaro, Jefa de informaciones del mismo semanario, y de lo que habría detrás de ese crimen. Esta es la conversación que tuvimos y queremos compartirla con ustedes.

Roberto, queremos preguntarte por el asesinato de Melissa Alfaro y sobre la detención del Capitán (r) Víctor Manuel Penas Sandoval, presunto autor del sobrebomba que acabó con la vida de la periodista…

Me preocupa lo que está pasando con el caso de Melissa. Han pasado muchos años y vemos que la justicia aún no llega, a pesar de que los tribunales en el Perú han tenido la oportunidad y el tiempo suficiente para avanzar en la investigación pero lamentablemente no lo han hecho… Aunque Víctor Penas durante mucho tiempo evadió el brazo de la justicia, hoy debe determinarse su responsabilidad física y operativa de los sobrebomba que no solo mató a Melissa, sino que atentó contra otras personalidades vinculadas a la defensa de los derechos humanos en el Perú… Penas es la punta del iceberg de algo mucho más complejo y que no solo involucra la acción criminal del grupo vinculado a Fujimori y a su brazo derecho Vladimiro Montesinos, sino que forma parte de una política de terrorismo de Estado que se implementó en el régimen fujimorista y que hasta hoy, todavía ni la justicia ni la clase política ni la sociedad peruana ha podido dimensionar sus reales alcances.

…algunas razones para tal afirmación…

Lo digo por dos razones: La primera, Víctor Penas era un militar en actividad asignado al Servicio de la Inteligencia Nacional (SIN) y, sin lugar a dudas, su accionar estaba subordinado a decisiones políticas del más alto nivel y, para realizar sus actividades criminales contó con todos los recursos económicos, políticos y logísticos necesarios para cometer el delito y quedar impune. Segundo, llama la atención cómo Penas logra esconderse y mantenerse en la clandestinidad durante tantos años. A mi juicio solo existe una explicación: estos criminales cuentan con una red de protección, que sigue operando en democracia, con el fin de mantener su silencio.

Se dice también que Cambio estaba vinculado al MRTA…

Creo que es irrelevante tratar de atribuirle a Cambio la vocería o no del MRTA, ya que ello serviría para justificar la violencia paramilitar del cual fue objeto. Nada justifica el crimen ni mucho menos el atentado. Lo importante es determinar el rol de Cambio con el silencio informativo que vivía el Perú en esos años y su compromiso con la denuncia y la democracia. En la oscuridad informativa este semanario fue una luz que le decía al mundo que en Perú se estaba asesinando a personas. Incluso, un mes antes del atentado, Cambio publicó varios artículos con denuncias de violaciones a los derechos humanos en el Perú y sus fuentes eran los informes de Naciones Unidas. Varias veces publicamos fotos que eran impactantes, que demostraba la brutalidad del genocidio en el interior del Perú y nuestra labor, como periodistas, era denunciar esos hechos.

…pero para algunos sectores del país eso es apología al terrorismo…

… la explicación política que quiere darle el fujimorismo de vincular a Cambio a un grupo subversivo, es una cortina de humo, una treta para justificar el atentado, el asesinato. Es la forma básica que tiene el terrorismo de Estado para explicar su accionar. Quienes trabajamos en Cambio éramos personas que andaban por la calle libre, que tenía dirección conocida y que era gente pública. A Melissa Alfaro Méndez, durante todos estos años la han tratado de vincular al MRTA y eso es absolutamente falso. Ella era una profesional de izquierda, sin militancia política, pero profundamente comprometida con los derechos humanos, con la democracia y, sobretodo, con la verdad en un país donde el genocidio y la violencia fueron utilizadas como herramienta política y eso le costó la vida.

En un expediente desclasificado del Departamento de Estado aparece el testimonio de un oficial anónimo que relata detalladamente cómo armaba los sobrebombas para los atentados, ese testimonio sería de Víctor Penas… eso reforzaría la hipótesis de la existencia de una política de terrorismo de Estado ya en el 91, cuando Fujimori aún no daba el golpe de Estado…

Indudablemente. Los grupos paramilitares como “Colina”, aplicaban una política de exterminio financiado desde el más alto poder del Estado y, fueron uno de los ejes de la materialización de la dictadura de Fujimori. Recordemos que Fujimori va creando condiciones para dar el autogolpe y así romper el estado democrático en el Perú, todo ello con la anuencia y apoyo de las Fuerzas Armadas. En cuanto a Penas, su detención y la forma de cómo operaban los grupos de exterminio todavía queda mucho por saber. Falta verdad, justicia y castigo a los culpables de los sobrebombas, de los asesinatos de los estudiantes de La Cantuta, de la masacre de Barrios Altos. Esto va más allá de un hecho puntual que es el asesinato de una periodista. Penas, Fujimori, Montesinos y otros tantos personajes, civiles y militares, son los responsables de estos actos y deberán responder ante la justicia.

… las investigaciones indican que el sobrebomba estaba dirigido al director del semanario, lo enviaron a su casa, pero se equivocaron de dirección y el vecino que abrió el sobre murió…

Así es. No hay que olvidar que el terrorismo de Estado actúa de manera selectiva. Busca inducir miedo. A mi juicio, lo que intentaba hacer Fujimori, Vladimiro Montesinos y lo operativos del Grupo Colina, era generar las condiciones para que Fujimori pudiera dar, en el corto plazo, un golpe de estado que le permitiera perpetuarse en el poder…y eso se dio finalmente…

… entonces las órdenes venían del más alto nivel del Estado, presidente de la república, comandancia de las Fuerzas Armadas, servicio de inteligencia, etc.

Parafraseando al dictador chileno Augusto Pinochet, Fujimori aplicó la misma máxima: “No se mueve una hoja en este país sin que yo lo sepa”, y Fujimori, tal como se ha ido conociendo en el resto de los procesos, es un personaje que no solamente no tiene corazón si no que tampoco tiene escrúpulos. El proyecto político de Fujimori es la sumatoria de ciertos sectores de la sociedad peruana que desprecian la democracia y su gobierno sirvió para la desarticulación del movimiento social. Hoy la política peruana es un fiel reflejo de interés particulares por sobre los interés colectivos. La democracia en el Perú no solo está debilitada sino que no tiene representante válidamente reconocidos por la sociedad como instrumento para el cambio social. Los altos índices de corrupción, de desarraigo social, de inmovilidad social le impiden poder fortalecer su democracia.

Han pasado más de 18 años, muchos años para ver este caso…

Yo tengo la convicción que la justicia peruana tiene una deuda con la democracia y tengo la esperanza que sabrán cumplir con el rol que la sociedad le ha dado. Hasta ahora, en el Perú la justicia ha sido permisiva con quienes han actuado bajo el alero del poder del Estado en asesinatos selectivos a los opositores políticos. Los tribunales peruanos deben llegar a la verdad, hacer justicia y castigar con cárcel a los responsables. La labor de los Tribunales no pasa solo por acelerar las investigaciones en el caso de Melissa sino que también determinar quién puso la bomba, sea Víctor Penas o algún otro grupo operativo, quién suministró el explosivo, quien lo financió, quién dio la orden de matar, quién encubrió el crimen, quién protegió al asesino durante todos estos años. Cada una de estas preguntas debe ser explicada. No comprendo como después de 18 años solo tengan identificado a Víctor Penas como responsable de la bomba. Hay personas, desde Fujimori, Montesinos, los altos mandos de las Fuerzas Armadas, el SIN, que tienen responsabilidad política y material respecto del asesinato. Quizás, falta valentía moral de quienes fueron incapaces de oponerse al fujimorismo. Quizá los militares tuvieron miedo al terrorismo de Estado e hicieron de la vista gorda. Si es así, reconózcanlo.

… las investigaciones también comprenden al general (r) Julio Salazar Monroe, director y responsable formal del Servicio de Inteligencia Nacional y al general (r) Pedro Villanueva Valdivia, comandante general del Ejército en el momento del atentado…

Cuando se aplica la política de terrorismo de Estado, los hombres no actúan como sujetos, actúan como institución, que tiene mando, que tiene grupo de operativo, que tiene responsables políticos y sus decisiones son jerarquizadas…un raso, un cabo, un capitán o mayor no actúan de manera individual, ellos siguen órdenes. Si hacemos una similitud con lo que sucedió en Chile, los integrantes de los servicios de inteligencia estaban convencidos que estaban en una guerra y que lo que estaban haciendo era lo correcto, porque eso era lo que les decía sus mandos, su jefatura. Víctor Penas no puso la bomba porque a él se le ocurrió. A él lo mandaron, y lo mandó alguien que tenía mayor jerarquía militar y a éste lo mandó otro con mayor jerarquía. Indudablemente yo responsabilizo a Alberto Fujimori del asesinato de Melissa Alfaro, no solamente como responsable político sino como el gestor del terrorismo de Estado del Perú. Fujimori representa de alguna u otra manera lo peor del terrorismo de Estado de América Latina, porque en tan poco tiempo fue capaz de hacer mucho más daño en la construcción de la democracia que en otros países, tan violentos como las dictaduras de Chile, Argentina, Guatemala e inclusive Colombia, donde pese a que existen grupos armados con mayor capacidad de fuego de lo que hubo en Perú, nunca se ha roto el estado democrático como en el Perú, eso es lo grave…

…hay negligencia o dejadez en el caso…

Lamentablemente tengo la impresión que en todo este tiempo, la justicia peruana no ha cumplido con su rol. El caso de Melissa ha estado inactivo durante años y no porque la familia no ha hecho todo lo humanamente posible para activarla. En los tribunales se han perdido los documentos judiciales. El caso ha sido objeto, por años, de una inercia administrativa que roza con la denegación de justicia. Los avances judiciales actuales son gracias a la perseverancia y valentía de la madre de Melissa, de Norma, que ha tenido la lucidez y la fuerza de no ceder. Como ella hay cientos de compatriotas tuyos que luchan, día a día, para saber la verdad de sus seres queridos asesinados en la década de los 80 y 90.

…y de qué manera ayudará el esclarecimiento del asesinato de Melissa Alfaro…

El caso de Melissa, como en los otros casos de violación de derechos humanos que se están investigando en el Perú ayudan a que la sociedad se reencuentre y sane sus heridas. Los Tribunales de Justicia, la clase política y los líderes de opinión deben colaborar en el fortalecimiento de la democracia bajo los principios de verdad, justicia y castigo a los responsables de la violencia política. Los Tribunales tienen la responsabilidad política y ética respecto al rol que ellos tienen que cumplir para fortalecer la democracia, y eso, en el Perú, está en tela de juicio. Dieciocho años de no haber investigado como se debe el crimen de Melissa, significa negación de justicia. No quiero pensar que esta inercia judicial responde a la construcción de un manto de impunidad o a la existencia de una cofradía que busca ocultar a los responsables de estos crímenes considerados de lesa humanidad.

… pareciera que la opinión pública es indiferente frente a estos casos…

La opinión pública se manifiesta a través lo que hace su líder. En el gobierno de Toledo se hizo el esfuerzo, mínimo pero se hizo. Alan García ha dado un paso al lado. Durante el tiempo de la dictadura de Fujimori no se hizo absolutamente nada. Si sus líderes no son capaces de asumir la lucha de los derechos humanos en el Perú, mucho menos la opinión pública va a tener las herramientas suficientes, la conciencia necesaria para poder presionar. Los platones, las manifestaciones que se puedan hacer para ejercer presión social son necesarios. Instituciones como el Poder Judicial tiene la responsabilidad ética de avanzar, teniendo en cuenta que los criminales solo reconocerán como autores lo que se les pueda demostrar. En el caso de Víctor Penas pasa eso. Él con todas las pruebas que se tiene en contra, no puede excusarse y decir que no fue responsable. Los mecanismos de seguridad actúan así.

…si se diera una situación similar a la de los 90 en el Perú, la impunidad sería permanentemente y al margen del estado de derecho…

Yo tengo la impresión que sí. La impunidad no solamente se basa en la construcción de leyes que permitan amnistiar o dejar sin responsabilidad criminal a quienes violaron los derechos humanos. La peor impunidad es el silencio. Y por lo que tenemos de antecedentes, no perseguir, no investigar las violaciones de los derechos humanos y el solo hecho de dejar el expediente al lado, sin abrirlo, es un elemento de impunidad. Eso es lo que está ayudando a no saber la verdad, a dejar que los criminales sigan sueltos sin el castigo que merecen. Si una persona comete una violación, un asesinato, inclusive un robo en el Perú, es perseguido por la justicia y es apresado y condenado. La pregunta es por qué hoy la estructura de la democracia en el Perú es capaz de dejar en el olvido esta situación. Los jueces, abogados y los fiscales tienen el deber moral de avanzar, el deber moral de saber la verdad, el deber moral de hacer justicia, el deber moral de apresar a estos criminales y dejarlos donde corresponde, que es la cárcel.

Aparte

Melissa Alfaro Méndez

Era la segunda de cinco hermanos, hija de Fernando Alfaro Venturo, quien en 1991 era Diputado por Ucayali, y de Norma Estela Méndez Díaz, Cesante del Ministerio de Salud. Sus hermanos son Iris Yazmin, Vivian Esmeralda, Fernando Alaín y Janos Igor Alfaro Méndez.

Al momento de su muerte tenía 23 años y además de trabajar en el Semanario Cambio estudiaba en la hoy Universidad Jaime Bausate y Meza. Cursaba el quinto ciclo de la carrera de periodismo.

Share on Google Plus

About Redacción

This is a short description in the author block about the author. You edit it by entering text in the "Biographical Info" field in the user admin panel.
    Blogger Comment
    Facebook Comment

0 comentarios :

Publicar un comentario